Efectos secundarios

Es necesario reflexionar profundamente sobre los efectos secundarios del sistema educativo. Una cosa es lo que se pretende y otra lo que realmente se consigue con el paso de los estudiantes por la escuela. Decía Kant, con evidente ironía y despiadada injusticia, que lo más importante que aprenden los alumnos en la escuela es a estar sentados.
El curriculum oculto actúa de forma subrepticia (ocultamente), persistente (sin interrupción) y omnímoda (de infinitas maneras). Por eso resulta difícil defenderse de sus efectos perniciosos. Y ser consciente de los positivos. Además de los contenidos del curriculum explícito, los alumnos aprenden, por ejemplo, que sólo hay que estudiar cuando van a realizar un examen. Lo pueden comprobar fácilmente los padres si preguntan a los hijos una tarde:
- ¿Tienes algo que estudiar hoy?
Si el chico responde con plena convicción que no, es que al día siguiente no va a realizar un examen. Porque ha aprendido –sin que nadie se lo pretenda enseñar– que sólo se estudia cuando se lo van a preguntar.
Aprenden también que sólo hay que estudiar lo que va a ser objeto de examen. Lo demás no merece la pena ser leído y, menos, ser aprendido. ¿Para qué? Los alumnos se dicen con énfasis unos a otros:
- No leas eso, que no entra. Dijo el profesor que la letra pequeña no contaba para el examen.
Aprenden que hay una respuesta única. Y que esa respuesta correcta es la que está en el libro y la que demanda el profesor. No vale ninguna otra. Y menos si es inventada. Y, como consecuencia, aprenden que sólo dominando esa respuesta y repitiéndola fielmente van a tener éxito.
Aprenden, por ejemplo, que no hay que preguntar y que, de hacerlo, hay que preparar adecuadamente la cuestión que se plantea. Porque, de lo contrario, uno se arriesga a ser ridiculizado o menospreciado.
Los efectos secundarios del sistema son, a veces, más poderosos que los efectos pretendidos. Pongo como ejemplo los efectos secundarios de algunos medicamentos. Puede ser que te curen el mal que padeces, pero pueden ser el origen de otros males mayores insospechados o previstos. Recuerdo que, hace años, tuve un pequeño eccema en el cuello. Consulté a un amigo médico que me dijo:
- No tiene importancia. No hace falta que trates el eccema. Se curará sólo. Y añadió:
- Bueno, si quieres, ponte “gelidina”, que es una pomada suave, incolora, que te aliviará y te ayudará.
Leí en el prospecto los efectos secundarios que tenía el medicamento. y que reproduzco a continuación: En caso de aplicación reiterada de corticoides tópicos se ha descrito la siguiente aparición de efectos secundarios locales: Quemazón, picor, irritación, sequedad, foliculitis, hipertricosis erupciones acneiformes, hipopigmentación, dermatitis perioral, dermatitis alérgica de contacto, maceración dérmica, infección secundaria, atrofia cutánea, estrias, miliaria.
Como comprenderá el lector, tiré la pomada a la papelera porque pensé que era mejor seguir con el eccema de por vida que arriesgarme a que me cayeran dos o tres de esos extraños efectos que ni siquiera sé en qué consisten.
El problema de los alumnos de enseñanza obligatoria es que tienen que ponerse la gelidina quieran o no. Y el de los alumnos de otros niveles es que no pueden dejar de ponerse la gelidina porque pasar por el sistema educativo es una necesidad de quienes desean obtener alguna titulación que facilite el acceso al trabajo.
A fuerza de estar sentados uno tras otro ante el profesor, aprenden que no tienen nada que compartir unos con otros, que nada pueden aportarse unos a otros.
A fuerza de recibir un curriculum estructurado, organizado y desarrollado sin que les corresponda otro papel que el de meros receptores, les hace pensar que no son capaces de decidir lo que quieren aprender, cómo lo quieren aprender y de qué forma prefieren aprenderlo.
A fuerza de recibir órdenes, normas y castigos acaban aprendiendo que no son responsables y que no tienen la capacidad suficiente para estar solos.
A fuerza de estar tanto tiempo en silencio acaban por aprender que ellos no tienen nada que decir.
Por todo ello considero tan importante pensar en lo que se aprende mientras se aprende, en los efectos secundarios que tiene una determinada manera de organizar el aprendizaje. ¿No estamos cansados de ver cómo un profesor enseña algo de su asignatura y, por la forma de hacerlo, enseñar a odiar esa materia de por vida?
Un individuo tenía un perro. El animal llevaba varios días inapetente, por lo que el dueño lo llevó al veterinario. Después de explorarlo convenientemente, el veterinario le recetó unas dosis e aceite de bacalao. Después de administrarle varios días la dosis, cuando el perro oía los pasos del amo, se escondía en la parte posterior de la caseta.. No le gustaba aquella operación. Pero el amo le cogía violentamente por el collar, le arrastraba por la fuerza hacia una sala, le metía la cabeza ente las piernas , le abría la boca por la fuerza y, con una cuchara, le metía dosis a la fuerza.
Como al perro no le gustaba lo que cada día sucedía , forcejeaba con el amo, tratando de librarse de aquella tortura. Un día forcejó con tanta fuerza que el tarro que el amo tenía sobre las rodillas con el aceite de bacalao, cayó al suelo y fue rodando hasta el extremo de la habitación. El perro se desprendió apresuradamente del amo y fue corriendo a lamer el tarro. No es que no le gustase el aceite de bacalao. Lo que no le gustaba era la forma en que se lo daban.
Las palabras de Winston Churchill resumen a la perfección estas líneas: “Me encanta aprender, pero me horroriza que me enseñen”. Claro, si en la enseñanza domina la memorización, el aburrimiento, la competitividad y las comparaciones odiosas.

Estudiar para aprender



La motivación es algo fundamental en el aprendizaje. Y sin embargo, es lo más dificil de conseguir. Os invito a leer un magnífico artículo de Miguel Ángel Santos Guerra acerca de este tema:http://blog.laopiniondemalaga.es/eladarve/2008/04/26/efectos-secundarios/
En él se explica la relación entre la motivación y el aprendizaje, planteando nuevos retos en la educación, al tiempo que se cuestiona el papel de la escuela. No os lo perdais.
Hemos visto cómo en numerosas ocasiones nuestros alumnos aprenden (si es que lo hacen) porque les van a preguntar, pero no adquieren auténticos hábitos de estudios. Deberíamos preguntarnos qué estamos haciendo mal. Al igual que el albañil necesita el pico, la pala y la hormigonera (sin menospreciar el casco) para construir un muro, el alumno necesita técnicas y hábitos de estudio adecuados para su aprendizaje. Sin embargo, los docentes seguimos poniendo montones de deberes, innumerables ejercicios puestos al azar de un libro de texto que ni siquiera nos gusta. No pedimos a los alumnos que elaboren diariamente esquemas o mapas conceptuales, y si lo pedimos en alguna ocasión, no lo valoramos. Estamos enviando a nuestros alumnos el siguiente mensaje: "si haces los ejercicios mecánicamente, es suficiente". Pero no es suficiente, porque nosotros, de una manera absolutamente incoherente, evaluamos sus conocimientos a través de exámenes. Es decir, enseñamos una cosa, y les valoramos otra, ¿no es de locos?. Es el momento de plantearnos nuevas prácticas pedagógicas: enseñar lo que se sabe podría estar bien, o incluso mal, pero enseñar de una manera motivadora y coherente lo que se sabe, eso es ser profesional.

El apoyo escolar ya se volvió una rutina


Las maestras particulares ahora supervisan que los chicos hagan la tarea y actúan antes de que haya dificultades.

Para LA NACION 
Padres que trabajan todo el día y no quieren lidiar con sus hijos a la hora de hacer la tarea, escuelas primarias que aún no encuentran la forma de que los alumnos logren prestar atención en clase y chicos que necesitan contar con la mirada de un adulto para hacer sus deberes parece ser la combinación perfecta para que cada vez más familias recurran a maestras particulares, no tanto en busca de ayuda puntual para una dificultad de aprendizaje o de comprensión, sino como forma de contención y supervisión escolar de los chicos.
Para Alejandro De Oto Gilotaux, director de primaria y rector del Instituto de Capacitación Docente del Colegio Los Robles, existe un conjunto de factores por los que las familias recurren con mayor frecuencia a este tipo de apoyo.
"Por un lado, la realidad actual laboral de los padres claramente dificulta el acompañamiento y el control sobre el niño. Por el otro, está la abrumadora cantidad de contenidos que se dictan en algunas escuelas, pensados para niños con un mayor nivel de desarrollo evolutivo y que sólo pueden ser aprendidos por chicos con memoria. Finalmente, los enfoques pedagógicos actuales que utilizan algunas escuelas no son los mismos con los que aprendieron los padres. Por todo eso a veces los chicos llevan tareas a sus casas que los adultos no saben cómo resolver", aseguró a La Nacion De Oto Gilotaux.
Tal fue el caso de Ximena , mamá de Julieta y Sofía, de 8 y 13 años. "Les enseñaron a dividir de una manera que yo nunca había visto, entonces necesitaba que alguien les explicara y que las contuviera, porque yo no lo podía hacer. Ahora, las mando una vez por semana, en paralelo con el colegio. Ya no espero más a que llegue el día de las pruebas y les vaya mal", comentó Ximena, y señaló que esta contención tiene que ser un esfuerzo compartido por ambas partes: "Los libros no se pasean. Ellas tienen que estudiar, no se pueden sacar un 3 si las mando a apoyo".
Desde la psicología, la directora del Centro Dos, Miriam Mazover, recalcó que esta tendencia se da al estar la educación marcada como sinónimo de "la única prosperidad que le podemos asegurar a un hijo en un país tan incierto como el nuestro".
Ante el primer indicio de que algo no funciona, se manda a los chicos a apoyo escolar. "Hay mucha expectativa de los padres puesta en la escolaridad de sus hijos, porque ven que si el niño recibe una buena educación y tiene una buena performance en el colegio, tiene asegurado su porvenir", explicó Mazover.
Sin embargo, Marita Bourboun, maestra "de toda la vida" –hace 45 años que es docente y 10 que dedica sus tardes a dar apoyo escolar en el barrio porteño del Abasto–, no coincide con Mazover.
"Esa mirada refleja el pensamiento de un grupo con posibilidades económicas diferentes de las que yo observo. Acá los papás me piden contención, que ayude a sus hijos en lo que ellos no saben, porque lo desconocen, porque no lo vieron nunca, porque se lo olvidaron o simplemente porque las materias van cambiando. Hoy el chico necesita que se le explique más, y los tiempos para desarrollar un programa en clase son escasos, lo que no le permite al docente detenerse; tiene que avanzar", aseveró Bourboun.
Maestras delivery
"Mientras que lo esperable sería que alrededor de un 10% de los alumnos necesite alguna ayuda extra, hemos encontrado cursos de primaria, en colegios de doble turno bilingües, en los que alrededor del 80% del alumnado recurrió en algún momento del año a la ayuda de una maestra particular", sostuvo un director de escuela primaria privada. En muchas ocasiones los propios colegios tienen un listado de maestros particulares que recomiendan a los padres de chicos con dificultades.
De Oto Gilotaux afirmó que sólo debería tener maestra particular el niño que presente alguna dificultad de aprendizaje. "El problema radica en que la escuela primaria en algún momento le pide al niño que estudie, en general en cuarto grado, como si mágicamente pudiera llegar a su casa y saber de qué se trata estudiar. Simplemente la escuela no enseña a estudiar. Cuando llega el aviso de la primera evaluación, la familia colapsa y recurre a la maestra delivery, que intenta que el niño aprenda para aprobar la prueba", aseguró el director.
Con paciencia
Lorena C. tuvo que rescindir sus vacaciones de verano porque Lucas se llevó Matemática y Lengua a marzo. "Llegó a ir a apoyo hasta tres veces por semana en febrero, porque si no, no pasaba de grado. No puedo hacerme problema porque no hace la tarea o no entiende, ya que a veces no le puedo explicar, porque trabajo todo el día. El es muy distraído, se dispersa en clase y necesita de una maestra particular que le explique, con la paciencia que yo no tengo", comentó la mamá de Lucas.
Por su parte, Ana I,  maestra de escuela primaria pública y particular por la tarde, afirmó que los padres que mandan a apoyo escolar a sus hijos realmente están preocupados por ellos. "Si no, no los mandarían. Tengo diferentes casos, eso sí. Hay papás que se acercan en abril y me dicen: «Ana, yo no puedo; arreglate vos con mi hijo», y les doy apoyo escolar todo el año. Otros vienen directamente a partir de julio, y la consigna es «que pase de grado como pueda». Ahí es cuando te tenés que transformar en maestra salvavidas y sacar al chico adelante."

PROPUESTAS PARA MEJORAR LA PRIMARIA
Con una tasa de egreso del 90% y cobertura casi universal, la escuela primaria parece a salvo de los problemas del nivel medio. Pero enfrenta dificultades de sobreedad y repitencia. El Ministerio de Educación presentará hoy sus políticas de mejora para la primaria, que alcanzarán a 1.800.000 alumnos de unas 4000 escuelas con población vulnerable del país. Entre las iniciativas, se enviarán libros de texto y materiales didácticos, habrá recursos de apoyo para alumnos con dificultades y se planea abrir 450 Centros de Actividades Infantiles con propuestas recreativas, culturales y científicas a cargo de "maestras comunitarias".

Qué es el estrés infantil?


Son un conjunto de reacciones, tanto a nivel biológico como psicológico que se producen por ciertas situaciones que el niño no puede controlar, alterando su equilibrio general.
¿Porque los niños se estresan?
La infancia es un período que se caracteriza por cambios, adaptaciones; los niños deben hacer frente a esas nuevas situaciones para poder superar las transiciones de una etapa a otra; y son precisamente esos factores o situaciones que producen ansiedad y tensión, llevándolos a comportarse de una manera distinta a la acostumbrada.
Los factores de los que va a depender la reacción de estrés en el niño son:
- Efectos o estímulos que estan estresando al niño.
- Percepción que tiene el niño ante estos efectos o estímulos que le causan estrés, es decir tal vez no se siente capaz de enfrentarlos o cree en la capacidad de controlar lo que siente ante algún factor estresante.
- Comportamiento del niño ante situaciones estresantes.
- Impacto que tiene sobre su desempeño escolar, relaciones sociales, familiares, salud física y emocional.
Cada niño es diferente por lo tanto reacciona de distinta manera ante el estrés; así también los síntomas que el niño presente como respuesta ante éste, varían de acuerdo al entorno familiar y escolar.
Factores emocionales y de conducta

  • Sensibilidad.
  • Estan temerosos.
  • Tienen poca confianza en sí mismos.
  • Estan preocupados innecesariamente.
  • Tristeza.
  • Ansiedad.
  • Indiferencia.
  • Tienden a postergar sus deberes.
  • Despistados.
  • Presentan bajo rendimiento escolar.
  • Son exigententes y desafiantes.
  • Su temperamento se exalta, molestan a otros niños.
  • Los padres tenemos una gran ventaja ante situaciones como esta, nosotros somos quienes conocemos mejor a nuestros hijos e incluso podemos saber en algunas ocasiones como va a reaccionar ante un factor estresor, por lo tanto debemos informarnos para saber orientarlos sobre la manera más saludable de enfrentar la situación. Algunas sugerencias son:

    • Hacerle sentir al niño y demostrarle que esta seguro en casa.
    • Ser tolerantes y enseñarlos a que lo sean ante las personas y situaciones que les causen frustración.
    • Entre las causas que pueden estresar al niño, muchas se relacionan con la escuela por lo que es muy importante elegir el colegio más adecuado para la personalidad del niño.
    • Como padres tenemos que provocar que el niño sea más abierto y comunicativo, así podrán expresar más fácilmente y con mayor libertad sus sentimientos, preocupaciones y miedos.
    • Es muy importante enseñar a los niños a ser asertivos, es decir saber decir No ante determinadas situaciones y por supuesto a que confíe en los demás (maestros, familiares) para pedir ayuda.
    • Procurar estar siempre cerca de nuestros hijos y platicar con ellos tranquilamente.
    • Escucharlos sin criticar.
    • Debemos ayudar a nuestros hijos a que su autoestima crezca a través de la demostración de amor incondicional y al involucrarlo y participar con el, en tareas que lo hagan sentir feliz, contento.
    • Debemos conocer y poner mucho cuidado ante los signos de estrés no resuelto en el niño.
    • Estar al pendiente de que realicen sus labores pero también de que tengan momentos de descanso y relajación, de igual manera vigilar su alimentación para que sea saludable.
    • Si detectamos que a pesar de que hemos estado al pendiente del niño, los signos de estrés no disminuyen ni desaparecen en un período prolongado de tiempo, entonces no debemos esperar al "Luego se le pasará", busquemos asesoramiento profesional.
      El terapeuta realizará todas las pruebas pertinentes para determinar el grado de estrés en el niño y la mejor forma tratarlo; es muy importante para ello la participación de la familia ya que el profesional da consejos a los padres sobre cómo tratar al niño, qué exigirle y cuanto.

Cómo ayudar a sus hijos a concentrarse en el colegio.

Por estos días, con la llegada de los pruebas escolares, los padres deben hacer grandes esfuerzos para que sus hijos logren concentrarse a la hora de estudiar.

."Una buena estrategia para lograr que los pequeños se concentren es establecer un lugar en el hogar para la realización de las tareas, con una mesa y silla acordes a la estatura del niño, buena iluminación y los mínimos elementos sobre la superficie de trabajo, para evitar que se distraiga"
En muchos hogares la situación se convierte en un verdadero drama. Sin embargo, la terapeuta ocupacional Angélica Chavarro advierte que no debe ser así.

“La concentración es la capacidad que tiene el ser humano para lograr mantener la atención en un estímulo o actividad de su interés, por un tiempo determinado”.

Sin duda, según anota el neurosiquiatra infantil Álvaro Izquierdo, “la concentración es necesaria para aprender, pues si no se dedica el tiempo requerido para recibir y procesar la información, esta se olvida y por tanto no se aprende”.

Vale la pena aclarar que algunos niños requieren mayores tiempos de atención que otros para procesar la información que reciben.

Aún así, los padres no deben pretender que los niños que recién han entrado al jardín o al colegio tengan la capacidad de sentarse horas completas a estudiar.

“La atención se va desarrollando desde muy corta edad, haciendo que a partir de los primeros años de vida el niño se concentre en diferentes estímulos, como tareas y juegos; por ejemplo, que a los 2 años se concentre o persista por periodos de 10 minutos en una actividad (comer, ver televisión, jugar con muñecos o a la pelota, escuchar un cuento, etc.); a los 3, entre 15 y 20 minutos; a los 4, de 20 y 25 minutos, y así sucesivamente”.

“También es necesario organizar con el niño el tiempo posterior a la llegada del colegio, dentro del cual, el destinado para la realización de labores escolares debe ser prioritario y suficiente”

Los padres tienen que guiar a sus hijos en la realización de sus actividades, pero nunca tomar el papel de ejecutores y anular así la capacidad del niño de lograr planificar sus acciones, evaluar sus procesos y corregir sus errores.

En algunas ocasiones los padres tienden a evitar que sus hijos realicen actividades propias de su edad y colectivas, como colgar su uniforme o preparar la mesa, por temor a un accidente o lesión mínima, con lo cual están limitando la posibilidad de aprendizaje y fortalecimiento de la capacidad de atención, concentración y memorización del niño en las acciones que hace.

Para estimular la memoria
Las terapeutas ocupacionales afirman que los juegos de memoria, de construcción de objetos y la lectura de cuentos o libros del interés del niño estimulan su concentración.

Ishan es un niño con dislexia , estudiando en un colegio de maestros "discapacitados".



La dislexia puede superarse cuando está correctamente diagnosticada y se la trata con paciencia y fuerza de voluntad. Las dificultades en la educación suelen ser el resultado de un diagnóstico equivocado y la consiguiente frustración del niño al sentirse incapaz. Busque las áreas en las que el niño se destaca y ponga el énfasis en ellas. Un niño puede tener problemas para leer, pero ser un genio en matemáticas, música, u otros campos.

Aunque a menudo se califica a los niños con dislexia como "incapacitados para aprender" la mayoría pueden aprender y sus problemas no están relacionados con la inteligencia. De hecho, muchos disléxicos son muy inteligentes y algunos alcanzan un éxito extraordinario. .

Para saber más podes leer el link a la derecha

Interesante video sobre aprendizaje significativo.



Para que los estudiantes tengan una actitud positiva hacia el aprendizaje, es de suma importancia que el MAESTRO, es decir el mediador (profesor, padre o cualquier persona que desee enseñar algo) motive el aprendizaje, ese es el punto LA MOTIVACIÓN.
Los resultados del aprendizaje se reflejan tanto en el rendimiento como en lo afectivo , con respecto a la tarea y consigo mismo.
Vale soñar y haciendo las cosas con amor se logra volar alto.....